Tu suelo es único

Para determinar el costo total y la rentabilidad de la producción de un cultivo es muy importante saber cuánto voy a invertir en riego.

 

Aunque exista rentabilidad, si no utilizamos adecuadamente los recursos hídricos, podemos generar ganancias pero también perder la posibilidad de que estas sean mayores.

 

Regar no es gratis y un proyecto mal realizado genera pérdidas más graves. Es por eso que es importante hacer hincapié en el correcto uso del agua.

 

Cuando regamos un suelo hay que tener en cuenta su conformación geofísica, textural, estructural, química -entre otras variables- para que el agua tome el camino correcto y derive a las raíces de las plantas.

 

Las escorrentías, la evaporación, la fuerte adhesión a las partículas del suelo, percolar debajo de las raíces y/o derivar hacia napas subterráneas son algunas consecuencias negativas del mal manejo del agua. No solo que son difíciles de advertir si no que son sinónimo de pérdida de agua, dinero y perjuicio para el medio ambiente.

 

Dadas todas estas posibilidades no deseadas, lo que tratamos con el riego es hacer que la planta absorba la cantidad de agua necesaria. Por eso es tan trascendente saber cómo trabaja potencial e hidráulicamente nuestro suelo; en cuánto y en qué tiempo infiltra; cuánto retiene, almacena y en qué tiempo; y cuánto se deriva hacia otros lados.

 

Cuando calculamos el costo del riego -de acuerdo con la potencia de bombeo, las horas de uso y en función de los litros aplicados sobre el cultivo- se hace sobre la cantidad bruta de agua. ¿Cuánto de esa aplicación es absorbida por la planta? Es imposible saberlo si primero no conocemos cómo interactúa mi suelo con el agua, ni cómo son los parámetros gravimétricos, volumétricos y el potencial hidráulico real.

 

Si tan solo un 10% aplicado se dejaría de malgastar, conociendo el costo del milímetro de riego, el ahorro por hectárea es sorprendente. Invitamos a que el productor haga la cuenta.

 

¿Se puede intervenir quirúrgicamente a alguien sin por lo menos una radiografía previa?

¿Se puede invertir e instalar una calefacción sin un termostato? La respuesta es no. Lo mismo sucede con los proyectos de riego, que sin un estudio previo de la relación suelo-agua, los resultados serán negativos.

 

Si no gestionamos de manera eficiente el riego, el déficit de nutrientes, el deterioro de la calidad del suelo y el daño al medio ambiente son mucho más graves de lo que en realidad pensamos, además de las pérdidas económicas.

 

Entendemos que todos los productores y agrónomos conocen muy bien cada uno de sus suelos, pero cuanto más eficientemente lo conozcan, mejores decisiones inteligentes y favorables se podrán tomar.

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